• COVID-19 y VIH

Pasaportes sanitarios


Esta semana se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación en Argentina un proyecto de ley para instaurar un "pasaporte sanitario" que le permita a las personas circular dentro del país. El documento contaría con información de salud del pasajero y con su compromiso explícito para cumplir el protocolo del lugar al que se dirige.


Argentina, como otros países de la región, enfrenta días decisivos en la resolución del primer brote de la pandemia por el COVID-19. Este y otros pocos países en le región impusieron oportunamente, a mediados de abril, un aislamiento de la población, el cierre de las actividades que congregan gente y restricción de la circulación de la población, dentro y fuera de las zonas de residencia. Argentina no sólo cerró sus fronteras internacionales sino las internas. Estas medidas muy costosas en términos sociales, micro y macroeconómico permitieron contener por meses la circulación del virus y preparar el sistema de salud para el pico epidémico. Han sido muchos meses y hoy una de las principales preocupaciones son la salud mental, la desobediencia civil y otras cuestiones vinculadas con la fatiga de meses de encierro.

El país, junto con la aparición de la pandemia, comenzaba una nueva administración de gobierno con un país con una crisis económica grave, endeudado y con una inflación record. Sobre esta pesada herencia se posó la pandemia de COVID-19. El tiempo y el desgaste de las medidas de mitigación de transmisión y la letalidad minaron un acuerdo tácito entre el oficialismo y la oposición, “unidos por el espanto”, y ahora vemos claros signos del regreso de una polarización que no ayuda.

La mayoría de los argentinos no entienden ni comprenden en que etapa de la pandemia estamos, sobretodo porque esta se movió geográficamente y se estableció en determinadas regiones del país. Durante muchos meses se concentró en la región conocida como el AMBA que incluye la Capital y los distritos próximos a ésta. Ahora hay señales que podrían suponer una mejora, momentos donde le virus azota provincias del país que antes estaban prácticamente libres del coronavirus.

Cómo se sale

En las últimas semanas la comunicación de la crisis sanitaria hacia la ciudadanía se empobreció, y casi nadie sabe a ciencia cierta qué se puede y no puede hacer y dónde. No hay señales claras de cómo se sale de las medidas de aislamiento en algunas zonas dónde la pandemia, como tampoco, cómo se abre el país para la circulación dentro del propio territorio.

El tiempo necesario para prepara el sistema sanitario para una demanda significativa de personas con sintomatología grave no fue gratuita, y eso ha sido igual en todo el mundo, el sector del comercio y la producción sufrió el peor impacto de las restricciones. Hoy la calles, por ejemplo, de la Ciudad de Buenos Aires, tiene un número de negocios que han cerrado para siempre y muchas empresas se vieron obligadas de reducir su producción significativamente, lo que resulta hoy y futuro en un incremento del desempleo. El sector del deporte y entrenamiento en particular esta casi herido de muerte y seguramente, por la concentración de personas a puertas cerradas, estén lejos de volver a funcionar con un aforo mínimo que les permita recuperarse. Este ha sido el precio que como sociedad pagamos para controlar la pandemia, y las malas experiencias en otros países, dan sobradas pruebas que limitar la circulación y concentración de personas era lo único que podía frenar la morbilidad y mortalidad por complicaciones con el COVID-19.

El carné sanitario

En busca de medidas para poder flexibilizar la circulación de personas dentro del país y a meses de comenzar la temporada de verano, dónde la mayoría de los argentinos se volcarán a los destinos turísticos domésticos, surgen estas ideas trasnochadas de la emisión de libreta y certificados que dieran fe que una persona esta libre de COVID.

De acuerdo con el matutino La Nación: “De acuerdo con la propuesta (de ley), deberá constar de una certificación impresa o digital de un hisopado con resultado negativo de las últimas 48 horas. Además, debe acreditar con un certificado de salud emitido por un médico clínico que la persona que se traslada no tuvo síntomas vinculados con el Covid-19 en las últimas 24 horas. Por otro lado, el pasaporte sugerido incluye una declaración jurada firmada por el pasajero en la que acepta expresamente someterse a la realización de una prueba rápido al ingresar a las jurisdicciones que lo demanden. En caso de dar positivo, se dispone que será aislado en el destino. En cambio, si ambos tests son negativos, la persona quedará exenta de hacer cuarentena”.

Si hay algo que hemos aprendido en décadas de la respuesta a las enfermedades transmisibles de cualquier tipo es que los carné o libretas sanitarias no sirven, por el contrario, tienen un efecto paradójico y fomentan en algunos casos el estigma y la discriminación.


El denominado Pasaporte Sanitario que discutirán los legisladores, exige a la ciudadanía que planee viajar entre provincia, en particular durante el verano, que se realice una prueba de PCR, y con un resultado negativo sumado a otros trámites burocráticos, la autoridad sanitaria emitiría este certificado de salud con una vigencia de cuarenta y ocho horas. Y en la mayoría de los destinos del país, los viajeros al legar deberían hacerse una prueba rápida. No queda claro quién pagará el costo de la PCR y la prueba rápida, que en forma privada en Argentina son inaccesible para la mayoría de la población. Además, son inservibles.

Una prueba diagnóstica es una foto del estado serológico de las personas en el momento que se extrajo la muestra. Por ejemplo, realizado el hisopado en un centro de salud, esta persona podría contraer el COVID-19 al momento de abandonar el mismo centro dónde se hizo la costosa prueba. Razón por la cuál esta medida no previene que personas asintomáticas circulen compartiendo el COVID-19 sin saberlo. Mucho peor las libretas sanitarias dan la falsa sensación de seguridad. Y esta media ineficaz desde la gestión de la pandemia, tendrá un impacto económico en viajero y la población que necesita una buena temporada de vacaciones para poder subsistir el resto del año.


Mientras tanto no sabemos como el país y sus ciudadanos saldrán de las diferentes formas de restricción de circulación, cómo tampoco, como contener los brotes en el interior del país. Sería quizás oportuno poner todos los esfuerzos en resolver esta cuestión, de ser posible, y no improvisar con recursos de décadas de salud pública han demostrado como ineficiente y contraproducentes.

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