¿Los desafíos del acceso en tiempos de pandemia?

 

Como ya lo señaláramos, la oferta de los servicios para Personas con VIH se ha visto restringido en su acceso y en un adecuado y optimo tratamiento, por los sistemas sanitarios saturados por las demandas de responder al COVID-19. 

 

Independientemente del nivel de desarrollo de los países, al momento de transcurrir la parte mas aguda de la pandemia, han tenido sus servicios de salud superados en su capacidad o colapsados por los casos graves de COVID-19. Esto afecta severamente la capacidad de los sistemas sanitarios de resolver otros temas de salud. Previendo este escenario, a principios de la pandemia ONUSIDA y OMS recomendaron varias medidas para mitigar el impacto del COVID-19 en la respuesta al VIH. En particular, la directriz de la dispensación de múltiples meses de tratamiento antirretroviral (MMD por sus siglas en inglés) entregando tres o mas meses de ARVs para evitar la concurrencia mensual de los usuarios y el impacto de los posibles desabastos. El 90% de los países miembro adoptaron esta recomendación, sin embargo, su cumplimento efectivo es muy bajo. En América Latina son contados los países que están entregando más de un mes de tratamiento a un porcentaje significativo de personas. Otros han optado por dispensar dos meses, de forma de lograr que al menos las Personas con VIH tenga un frasco sin abrir en su stock personal.

 

La introducción de los cierres de emergencia, cuarentenas y ordenes de permanecer en casa obligatorias se han transformado en una barrera fundamental para el acceso a los tratamientos y los estudios de laboratorios. Pocos países han introducido el uso de recetas digitales, entrega de tratamientos en el domicilio o la emisión de salvoconductos para que las Personas con VIH puedan circular para las visitas médicas, retiro de recetas y los tratamientos. No todos los centros de salud han implementado un triage que asegure que otros usuarios no se expongan a personas que concurren con síntomas sospechosos de COVID-19.

 

La crisis económica y la inseguridad alimentaria causado por la pandemia entre las personas de menores recursos; con empleos no esenciales; ingresos precarios y situaciones de hacinamiento habitacional han visto su salud y bienestar severamente afectado. La extensión de la cuarentena por meses ha tenido un fuerte impacto en la salud mental y la situación emocional de las personas. Una combinación peligrosa para personas que deben sostener un tratamiento antiretroviral. Las situaciones de encierro exacerban la ocurrencia de los casos de violencia de género y sexual.  En nuestra región, con una epidemia de VIH concentrada en algunas poblaciones claves, el estigma, discriminación, la violencia y criminalización han afectado la vida de las Personas con VIH durante la pandemia.

 

No cuestionamos la eficacia del aislamiento y la cuarentena, solo señalamos una serie de efectos secundarios y adversos que han impacto fuertemente en la ciudadanía en general, pero en particular las poblaciones clave y personas con VIH.

Entendiendo de curvas