Diagnóstico de la infección por COVID-19

El diagnóstico del COVD-19 se realiza por medio de una toma de muestras por medio de un hisopado en busca de material genético del virus para la realización de una PCR. Las PCR (siglas en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimerasa”), son un tipo de pruebas de diagnóstico que se llevan utilizando durante años en diferentes determinaciones relacionadas con enfermedades infecciosas. Normalmente se toman las muestras para la realización del diagnóstico cuando la persona presenta síntomas sospechosos de COVID-19. El alto costo y compleja logística de las determinaciones de PCR, han obligado a los profesionales a indicar el cuidado de las personas con síntomas sospechosos leves como personas infectadas por COVID-19.

 

Las PCR tienen tres características básicas:

 

  • Alta especificidad: puede diferenciar entre dos microorganismos muy cercanos evolutivamente.

  • Alta sensibilidad: puede detectar cantidades de 20 copias/ml -o incluso menos- de material genético viral.

  • Precoz: se detecta el virus en las primeras fases respiratorias.

 

Las muestras deben ser tomadas por personal capacitado y teniendo en cuenta todas las instrucciones de bioseguridad, incluido el uso de los equipos de protección personal adecuados para las precauciones estándar, de contacto y de transmisión aérea. En particular, el personal debe usar bata, mascarillas (N95 o FFP2), protección para los ojos (gafas) o facial (protector facial), y guantes, y mantener una higiene de manos adecuada.

 

Las muestras recomendadas son los hisopados nasofaríngeos y orofaríngeos, preferiblemente combinados (los hisopos deben colocarse y transportarse en un mismo tubo con un medio de transporte viral o universal). Si los hisopos son un factor limitante, se puede usar un hisopo único (priorizando el hisopado nasofaríngeo). 

 

Las muestras respiratorias deben mantenerse refrigeradas (4-8 °C) y enviarse al laboratorio donde se procesarán en un plazo de 24 a72 horas después de la toma. Si no se pueden enviar las muestras dentro de este periodo, se recomienda congelarlas a -70 °C (o menos) hasta que se envíen (asegurando que se mantenga la cadena de frio). Si los hisopos se colocaron en solución salina estéril en lugar de medio de transporte viral, el envío debe ser inmediato. 

 

Pruebas rápidas 

 

Hasta que no se ha contado con un buen número de pacientes infectados, no ha sido posible desarrollarlos para poder caracterizar los anticuerpos. Sin embargo, la PCR es una prueba de diagnóstico directo y sí se ha podido hacer desde el primer momento en que se secuenció el virus.

La investigadora del ISCIII indica que, a diferencia de la PCR, las pruebas rápidos no identifican el ARN del virus, sino que usa dos métodos distintos:

•    A través de una muestra de sangre, son capaces de detectar anticuerpos producidos frente al virus.

•    A través de muestras respiratorias de exudado nasofaríngeo, pueden detectar proteínas del virus.

Estas pruebas se basan en una inmunocromatografía en papel, es decir, una plataforma que tiene “pegadas” las proteínas del virus para detectar anticuerpos o anticuerpos específicos para descubrir las proteínas del virus. Su funcionamiento es similar al de las pruebas de embarazo.

Su rapidez sirve de gran ayuda en estos momentos, ya que presenta una gran ventaja en la situación actual: se pueden realizar en el domicilio de un caso sospechoso. Aunque siempre debe estar bajo la supervisión de un profesional sanitario, ayuda a no saturar los hospitales.

Detección de antígenos 

Durante los primeros días tras el inicio de los síntomas (de 1 a 5 días aproximadamente), se generan proteínas virales (antígenos) que pueden ser detectadas mediante diferentes ensayos (ELISA, inmunofluorescencia, o incluso pruebas rápidas). Sin embargo, no se ha caracterizado totalmente la dinámica de producción y excreción de estas proteínas. En general, la detección de antígenos presenta una especificidad aceptable (dependiendo del ensayo), por lo cual su detección puede ser usada como criterio de confirmación (en conjunto con la definición de caso, la historia clínica y los antecedentes epidemiológicos) y para tomar decisiones en el ámbito de la salud pública (p. ej., aislamiento). Sin embargo, un resultado negativo (en cualquier estadio de la infección) no debe ser usado como criterio para descartar un caso, y por lo tanto se recomiendan pruebas adicionales con ensayos moleculares 

Métodos serológicos 

Los ensayos serológicos son aquellos que permiten detectar los anticuerpos (IgM, IgG o IgA) generados como parte de la respuesta inmunitaria del individuo contra el virus de la COVID-19. En general, la mayor proporción de anticuerpos son producidos contra la proteína más abundante del virus, que es la de la nucleocápside (N). Por ello, los ensayos que detectan anticuerpos contra esta proteína podrían ser más sensibles. Sin embargo, los anticuerpos dirigidos contra la proteína de unión a los receptores celulares (proteína S) suelen ser más específicos. Dado que los anticuerpos (IgM/IgG) contra el virus son detectables solo alrededor del día 7 desde el inicio de los síntomas (en aproximadamente 50% de los casos), un resultado de serología negativo durante los primeros siete días de enfermedad no puede ser usado como criterio para descartar un caso. La sensibilidad en la detección de anticuerpos totales incrementa a partir de la segunda semana tras el inicio de los síntomas; y para el día 14 más de 90% de pacientes ya han desarrollado anticuerpos (detectables por ELISA). Sin embargo, la detección de anticuerpos solo indica que hubo un contacto previo con el virus, pero no permite definir el momento en que ocurrió el contacto. Por ejemplo, un paciente que haya tenido contacto previo con el virus (no necesariamente enfermo), pero que posteriormente se infecte con otro patógeno circulante (influenza u otro agente etiológico) que también genere síntomas respiratorios, va a resultar positivo para anticuerpos de COVID-19 llevando a un diagnóstico errado; por esta razón, el uso de la serología por sí sola para confirmar un caso, debe ser cuidadosamente evaluado. 

Por otro lado, es importante tener en cuenta que la presencia de anticuerpos no necesariamente indica protección. Con todo esto, los ensayos serológicos (tanto pruebas de ELISA como pruebas rápidas) no son considerados pruebas diagnósticas y los resultados deben ser evaluados cuidadosamente a la luz de la información clínica, el resultado de otros ensayos y el contexto epidemiológico. Así, su implementación debe estar enfocada principalmente a investigaciones epidemiológicas y estudios de seroprevalencia. 

Se están comercializando numerosos productos para la detección de anticuerpos (IgM / IgG) inducidos por la infección por el virus de la COVID-19, incluidas las pruebas rápidas. Toda prueba de este tipo debe validarse y su rendimiento en términos de especificidad y sensibilidad debe ser analizado. Actualmente y a solicitud de la OMS, se están llevando a cabo procesos de evaluación y validación eventual para algunas de estas pruebas. Aunque se han generado datos preliminares de validación de ELISA y pruebas rápidas, los resultados se basan en conjuntos de datos limitados y no todos se han realizado con paneles de muestras bien caracterizados de pacientes con COVID-19.